obra
presento parte de mi obra realizada en los años 1997-98, la idea es empezar desde esta fecha a mostrar mi trabajo, por considerar que desde allí se gestaron los contenidos de mi actual trabajo.

como se ve en la imagen, mi pintura de esta época se nutria de multiples aspectos realcionados con munds misticos, hibridaciones y un abarrotamiento que habla de un tipo especifico de sensibilidad derivada del barroco americano.
personajes como la virgen del cobre, mexclados con naturalezas imposibles, conviven en arquitecturas decadentes, organizadas en dos o tres planos compositivos, por supuesto la afluencia de un color local determinado.
la idea del autorretrato, preocupado por el tiempo y la velocidad, siempre bajo la vigilancia del amarillo escesivo, que quiere salirse de la buscada armonia cromática

la iglesia es una referencia igualmente contundente que la columna, en ambas concepciones la humanidadse ha definido como civilización. Mi iglesia es la pronunciación del ritual personal y la carga profundamente religiosa de mi oficio.

Desde la academia en la U. Nacional el tema del animal empieza a preocuparme, especialmente el referido a la imagen viculativa del animal en riesgo, del peligro cultural de su simbologia, una vieja herencia de la extinta relación del hombre con su primer circulo de relación.
Animales que se convierten en plantas, plantas que regurgitan humanos, posibilidades unicas de las experiencias a través de lecturas, tomas de yague, seciones con mi "con", en fin un maremagnun de situaciones espirituales, que reivindican conexiones materializadas en colores con una rica carga simbolica, soportada por un dibujo exhaustivo

los retratos sin rostro, la identidad agena de identidad
dos retratos en una superficie construida por multiples capas pictoricas, en este caso una mano " ontologica" y un pez

un retrato caverna e iglesi al tiempo, leve inclinación renacentista

Al conocer la obra de Hernandez Pijoan en Catalunya comprendí la fuerza de los marcos dentro del marco expositivo de la pintura, una linea una zona un espacio que es y no espacio, que es y no es figura, pero que en ambos casos hablan de lo mismo, la necesidad de la pantalla en nuestra percepción grafica, una idea renacentista del escenario

el ejercicio del dibujo podriamos denominarlo tradicional, es decir la concepción de su misma reproducción, un lapiz y un papel, un instrumento sobre el soporte, se convierte desde ese momento en un ideario constante y necesario de recorrido. En España consolide los archivos de imagen como libros que exploran las posibilidades de un dibujo como llaman en Pereira " expandido"

t dijo
tenaz
17 Junio 2006 | 12:08 AM