La Escuela en el Museo
La Escuela en el Museo
obra contingente 2007
Colaboración de KoKé*
Del 29 de septiembre al 28 de octubre del 2006 se lleva a cabo la exposición colectiva denominada La Escuela en el Museo; un ejercicio curatorial, que por su naturaleza y grado de complejidad implica un estudio.
De acuerdo al titulo de la exposición nos preparamos a asistir a una exposición con un carácter al parecer preciso: los procesos de una escuela en artes visuales exhibidos en un museo de arte de la ciudad. Sin embargo, lo anterior genera los siguientes interrogantes: a) ¿es una exposición oficial en representación de una institución educativa; es decir, es un salón de arte universitario? b) ¿es una exposición colectiva de obras de artistas con procesos desiguales, aglutinados en un espacio, teniendo como única ilación entre ellas, su origen y pertenencia con el ámbito académico?
Ambos interrogantes al parecer comparten cercanías, pero en realidad se dirigen a campos muy diversos, los cuales hablan de dos tesis antagónicas.
Una exposición colectiva de estudiantes, egresados y docentes, presentada bajo el cobijo de la academia, es un salón de carácter universitario; Lo anterior induce a pensar que los procesos allí exhibidos, en particular el trabajo de estudiantes, son el resultado por extensión de lo promulgado por un docente, o bien, continuación y/o socialización de la investigación formativa propia de algunas asignaturas. Para el caso de los docentes su participación se realiza mediada, de acuerdo a su papel de tutor, con múltiples exigencias en la obra; no basta presentar la obra, sino que además se halla cuestionada por su aporte a procesos formativos, por lo demás muy cercanos. No obstante lo anterior, una curaduría así planteada -diríamos desde lo antropofágico- enuncia las dinámicas generadas por la academia y para ella, solo ha cambiado el espacio de socialización al utilizar el museo de arte; pero en realidad la escuela nunca ha salido de sus espacios de confrontación, dejando para la ciudadanía la expectante sensación de asistir a una entrega de cuentas de fin de curso.
Si en realidad asistimos a un salón universitario entonces es muy saludable, que se nos diferencien cuales son los procesos del docente y el estudiante. No le dejemos toda la responsabilidad a la obra, para lograr el equilibrio y la coherencia del discurso, así este sea breve, iniciático; se hace necesario identificar y señalizar los lindes, no para otorgar categorizaciones inherentes al grado de titulación ni a la experticia, sino para visualizar mejor que es una cosa de otra, esta función en dibujo es lo que se llama perspectiva.
Al caminar la exposición es posible certificar que la intención de la curaduría, guarda coherencia con la tesis enunciada en el titulo, hacia su propia deconstrucción; es decir, si que es cierto, que se exhiben procesos cobijados como dijimos anteriormente, con el manto de la academia, pero, (confiando excesivamente en la obra) han sido presentados a través del mecanismo de un salón de arte regional o nacional, sin eje temático definido, solo se nos ha informado de su procedencia.
El montaje ( los montajes son declaraciones de intenciones), por lo tanto habla en este mismo sentido, equipara intuiciones con certificaciones; genera historicismo y herencia con impacto inmediato, respuesta en consecuencia; repite el esquema ya superado por los últimos salones regionales. Quizás, acceder a las respuestas de los mencionados salones, produzcan desde la academia nuevos frutos, como ejemplos, la erradicación del concepto salón y la construcción de obra cargada de componente paraliterario, con la intención de generar un futuro acontecimiento expositivo anual, especial geografía del pensamiento estructurada en la figura de obra contingente.
* Koké en polinesio, fabricante de imagenes

CRS dijo
El pintor docente debe entender a sus alumnos como materia prima, temática y/o asunto de un cierto tipo de obra ¿porqué enseñar lo que se sabe: para crear discípulos de la disciplina o para crear una obra social con ellos?
Exhibir los resultados se hace siempre en ese tenor: — mirad que bien os he enseñado— o — esto es lo que creo que debe ser un artista—.
No es fácil pober de acuerdo a todos los profesores en una misma línea conductual, pero el campo de la docencia artística también autolimita sus alcances;es una academia.
18 Octubre 2006 | 08:56 PM