La Coctelera

oscar salamanca

artista plástico

22 Enero 2007

Pintores de la calle septima


Grafitti bogotano octubre del 2006

El día está terminando, es la calle 53 arriba de la 13 en pleno centro de Chapinero. Bogotá parece hoy una ciudad de tierra caliente, es decir, la atmósfera es pesada, hay algarabía y el sudor se me mete por todas partes. Chapinero ,este barrio ya mítico de Bogotá se ha transformado casi al mismo tiempo que mi mirada, no dejo de sentir algo parecido a la tristeza, o la profunda nostalgia cuando camino por aquí, no solo por esta calle, sino por toda la ciudad.
Bogotá es sinónimo de caminatas interminables, pero también de estar solo. Caminar y la soledad se convierte en la esencia que nutre esta ciudad. Voy caminando para ninguna parte, simplemente atravieso calles, cruzo puentes, miro.
La idea es recorrer la ciudad de norte a sur, montado sobre la carrera séptima o la calle 13, hasta alcanzar el centro. Allí el recorrido cobra mas sentido por la cantidad de gente, pero todos tienen la misma expresión, reflejo de un estado de ansiedad constante; es como si estuviéramos todos preocupados al mismo tiempo y de la misma cosa.
Antes he dicho que la ciudad se ha transformado como mi mirada y es cierto; antes, cuando estudiaba artes en la nacho, me sentía muy integrado en el ritmo apabullante de Bogotá, apenas me daba tiempo de cambiarme de piel en el rol del artista inquieto y curioso, mi mirada de sorpresa otorgaba al desden, la suciedad y el peligro en belleza de ciudad, en promesa contenida de un futuro glorioso. Hoy es diferente, me obligo a caminar la ciudad sobre aquellos pasos, para descubrir que lo que busco no se encuentra en el Carulla, ni en Chapinero, sino lo que busco esta dentro de mi. Por lo anterior castigo mi andar con la mirada de la introspección, me canso físicamente y me libero irremediablemente.

Antes cada vez en la séptima me encontraba con Wilson Díaz, aquel amigo no tocado aun por la fama, silencioso y mordaz con quien jugueteamos al cartucho, al combinado, al árbol, preguntándonos por una existencia compartida entre ciudades. Wilson y yo teníamos un amigo en común, un retratista callejero que tenia una vaca y dos hijos.
Luego supe que el retratista se ganaba la vida en una ciudad alemana, cantando y pintando al mismo tiempo, un acto de prestidigitación nocturna.
Después de Wilson son muchos los amigos con los cuales tropiezo de vez en cuando, unos de mas afectos que otros, pero todos nos entendemos en esta áurea gris del anonimato. A veces cuando alguien logra reconocerme, no le digo nada, lo dejo “ sano” es mejor caminar pensando en uno mismo, sin que nada de eso de afuera me toque en realidad.

servido por oscar sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de oscar

oscar salamanca

Colombia
ver perfil »
contacto »
masquearte www.oscarsalamanca.net salsalamanca@gmail.com

Fotos

oscar salamanca todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Categorías

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera