Mierda
Mierda, es lo único que el artista puede decir ante tanta putada junta. El hombre trabaja en la academia, su oficio consiste en vender su tiempo a una universidad, trabaja de docente, simplemente eso.
Artista docente, es una especie de ser antropomorfo mitad persona de otros, mitad ser para sí. Al fin al cabo todos terminamos dividiéndonos, fraccionándonos irremediablemente algún día.
Mi trabajo consiste en dos trabajos, por una parte sobrevivo y sobrevive con mi trabajo mi familia, ejerciendo de profesor en una universidad pequeña con muchas pretensiones; este trabajo consiste en asistir a clases y expresar de repente - y si se me deja al pensamiento-, una serie de cosas dichas por otros en una temporalidad escindida. Este primer trabajo es paradójico, profesor de oficio, susceptible del irrespeto por su propio conocimiento¿ cuanto tiempo pasará antes de traicionarse a sí mismo?. Mi otro trabajo no es remunerado, tampoco pretende serlo, es libre podríamos decirlo así, por que se encuentra lejos del vampiro , del galerista, del mercachifles. NO PERMITO QUE NINGUN GALERISTA SE ACERQUE A MI OBRA, como tampoco permito que el miserable alter ego vil, siquiera me eche una mirada. De ambos se lugar: una lúgubre tumba gris y anónima.
Cuando decidí hacer arte, apenas tenia 15 o 16 años; en ese entonces la inocencia por el mundo me permitía creer, conocer sin sospechas, acercarme a los seres humanos desprevenidamente, hoy después de casi 20 años, de repente el refugio de mi intimidad se encuentra tras la sombra, tras la identidad. Mi actitud con la vida es transparente, pretendo caminar el camino tantas veces caminado por el artista, con todas los impedimentos y frustraciones. No me quiero perder de nada, mi deseo consiste en vivir de todo y sin mesura
¿por qué he de detenerme ante el mediocre, ante el esteta rechoncho y acomodado, ante la virulenta docencia encarnada en la enfermedad del espíritu. ¿como se puede enseñar arte? imposible.
He de huir. No, huir no, simplemente he de dejar este espacio para la hiena, dejar algo para el convite del mutuo elogio, diviértanse con su propia piel desleída y de aliento pueril, casi han llegado al éxtasis de los seres humanos: comunidad de la indecencia.


shit dijo
Regreso de ver una película donde hay un siquiatra que le rinde culto a la mierda, que sabe leer en ella, que entiende sus códigos, cual semejanza con el curador ¿simple concidencia? Una locura, maestro, eso es sobrevivir.
3 Febrero 2007 | 02:25 AM