Amor profundo a Pereira
Con la venganza de alguien que puede viajar y alejarse de nosotros, hoy amo a Pereira por que llueve todos los días y por más que me esfuerzo no puedo alejarme lo suficiente del ruido. Esta ciudad la amo por que no la comprendo; aquí existe un estado catarquico constante, una esquizofrenia por la velocidad ( al que le gane llegar al tobogán), por almorzar barato y embriagarse del humor del otro. El amor que le profeso a esta ciudad no tiene que ver con fundarme en una cañada pútrida, ni con devastar el último guadual que ya solo se sostiene por la miseria del indiferente al paisaje. Amo esta ciudad por que aquí no florece nada que no sea desidia y ansiedad por el aburrimiento a ultranza, de hecho nuestro amor se hace en la calle y la ventana de voyeur encorvado de tanta perversión arrinconada en eyaculaciones precoses. En fin, mi amor es claro y transparente, mi amor tiene que ver con el amor de lejía y cuadros mal pintados. No sin razón el incauto e ignorante ve en mi pintura una mala copia de un garabato infantil ( por una parte homenaje, pero por otra parte impotencia)
Markho tu que viajas háblame sobre la venganza tuya de dejarnos aquí, tirados y lamiendo las miserias que cada día cuesta mucho levantar; obvio, miserias que nos esforzamos en comunicar al perro mocho y la vieja despojada.

tutti dijo
Recorcholis...urgente urgente este blog necesita de Markho...Oscar anda con un virus muy extraño...y solo tu lo puedes aliviar!!!
30 Agosto 2007 | 03:44 AM