Guarrismo
A partir de la extensión de tiempo y textos que nos llevó el anterior articulo sobre el poder de la vagina, podemos considerar que el poder convocante del sexo femenino no es del todo pírrico, aún queda la decepción. La decepción se produce en el momento que casi todos los comentarios han sido escritos por mujeres, o, por hombres que en realidad son mujeres, o, por mujeres disfrazadas de hombres. Total, la mujer salió en defensa de su órgano frente a la intimidad ligada a una comunidad, pero lo hizo con el ánimo expreso de construir para sí un lugar tranquilo para la feminidad, como si todo en el mundo le indicara que ya no ha más espacio disponible para una lagrima, para una insatisfacción. En este nuevo artículo, buscaremos otra zona franca, buscaremos otros órganos y líquidos, ubicados en un autorretrato de lo rudo y cruel; pero con sevicia, un autorretrato cínico en el amor y al mismo un autorretrato vivo y sensual validado por el guarismo, aquello sucio de lo cual todos nos alejamos en algún momento de nuestra vida. El guarismo como tal se relaciona con una actitud grosera, desafiante, desaliñada, y sucia; le decimos guarro o guarra a aquella persona que de algún modo despreciamos por su aspecto físico o malos hábitos de limpieza; pero también es guarro/a aquel que se expresa de una manera abrupta y malintencionada. Sin embargo, el guarismo tiene otras caras ya que es por lo pronto sinónimo de atrevimiento, identidad definida, armonía en las formas y lo más buscado, sinónimo de excitación sexual incontrolable. Todos nosotros nos sentimos atraídos por la suciedad y la vulgaridad relacionada al sexo; de hecho, hablamos de sexo en términos poco ortodoxos y pensamos en sexo con violencia y esto produce un grado de sensualidad diferente, quizás disforica o invertida. De hecho buscamos en el sexo una relación con lo sublime disangelico. Ser guarro o practicar el guarismo también es filosofía y de la buena; una filosofía basada en sensaciones sin razón, en sentimientos confusos y metodologías dañinas, en donde el guarrismo, proveniente de guarro genera atracción sexual primitiva. Aquí es donde nos vamos a detener puesto que este artículo pretende una apología de lo guarro como fin último de la seducción.
Guarro viene de la voz onomatopeyica guarr., gorr que a todas luces representa tanto grafica como etimológicamente una señal imitativa del gruñído de un animal salvaje, pero también y quizás por esa cercanía al animal humano gruñimos cuando alcanzamos el clímax y emprendemos la cacería.del otro. Para ello el gruñido se traduce en decir groserías, estar sucio y por extensión pretender ser despreciable y ruin. Ambas acepciones, gruñido e inmundicia nos hablan de una sola cosa: el sexo. En el sexo, las palabras se convierten en gruñidos y mensajes agresivos, y las caricias en golpes frustrados; diríamos nosotros por esa represión ontológica en que nos revolcamos a diario; no importa si se trata del vecino del transporte público o la niña que viola y es violada diariamente. Lo guarro desenmascara a la virgen y hace trizas a la intelectual; lo guarro rompe la manera del académico burócrata, sacándole los reductos de su conflicto inicial y destaja la aburrida dependienta, por que lo guarro es comunicación instintiva allí donde no gobierna la razón. Con lo guarro el amor deja de ser un misterio y pasa a un segundo plano, ya que lo que interesa es la saciedad de ser y el dominio sobre el otro en una sodomización en todo sentido. Hago el amor o rapto; escupo o eyaculo; acaricio o aruño, expreso sentimientos o recurro a la autocomplacencia; me importa la pareja o es sólo una excusa de reconocimiento propio; seduzco o violo; beso o trago; como o trasboco.


oscar dijo
que tristeza encontrarme hoy con la desolación de la indiferencia; sé que ustedes han entrando y revisado el artículo del guarrismo, una y otra vez, sin encontrar un asidero seguro. Entremos en el juego de la seducción por el maltrato y la violencia del juego, sino, es que estamos condenados a la buena manera y el buen trato.
Entonces daremos paso a otro comentario que tenga que ver con el apropiacionismo y el plagio en el arte, un tema quizás menos provocador, pero eso sí, más insidioso teniendo en cuenta la realidad que por estos días corroe el cimiento de toda una licenciatura en artes visuales. ¿qué es apropiacionismo? y ¿qué es plagio? ¿cúal es el límite? Yo tuve la suerte de tomar una clase con la artista Alicia Vela, su clase se llamaba "imagen robada" y en ella se establecia que el apropiacionismo era una práctica valida, que posibilitaba un camino hacia la comprensión revisionista del arte, marcando una dura diferencia frente al plagio. Pensemos en eso.
20 Septiembre 2007 | 03:18 AM