Víctor, aunque desconozco la mitad de lo que me has dicho en el anterior mensaje, cuando me hacías hincapié en la rudeza de mis palabras, que , ahora, se interpretan en la Cordillera nor-oriental de Colombia, como un acto desafiante y hasta crudo. Debo decirte que mi actuación en la ciudad de Cúcuta, cuando nos correspondió ir a hacer la presentación de los Endialogos, fue la de un atento observador, eso sí critico y desde mi posición, analítico de algunas problemáticas que atañen a los procesos de creación, pero siempre guardando el marco teórico de nuestra curaduría.
Me dices en el mensaje que la curaduría del grupo Cordillera no va a itinerar por Venezuela, lo cual me causa cierta sorpresa, ya que la información del Mincultura y la que manejamos todos es contraria. No se, si en realidad, lo que me dices se encuentre fundamentado y sea una decisión ya tomada por los entes administrativos, sin embargo y a pesar de la sorpresa, no me extraña, ya que en realidad todo el tiempo se estuvo hablando, en este Salón Regional, sin entendernos de la binacionalidad. Tu me reclamas que no hubo binacionalidad y yo te digo que el abstracto de la binacionalidad no es una cosa que se encuentre escondida y sea sacada para hacer una curaduría políticamente correcta, yo creo mi estimado amigo, que si la sensación que surge ahora, es que no hubo binacionalidad es porque sencillamente no existe binacionalidad en la frontera de Colombia con Venezuela y por favor dejemos atrás aquello que todos tenemos cedula de ambos países, la binacionalidad es otra cosa, que atañe, si se quiere, a una actitud y a un pensamiento. El problema que se presentó en el regional de la Zona Oriente en este sentido, fue un problema de no ubicarnos en el mundo, es decir, el mundo que tenemos frente a nosotros, un mundo que precisamente habla de cosas contrarias a lo que el Ministerio de Cultura ha querido para la frontera. En este pensamiento de mundo hoy, si se antoja, Victor, posmoderno, no cabe si quiera la noción de país y mucho menos la noción de transnacionalidad porque lo que prima es la indiferencia. Sí, en el XII Salón Regional de esta zona convulsa nos enfrentamos, como lo dijimos la noche del coctel, a la indiferencia en todo sentido. Esta indiferencia también tuvo sus niveles y porcentajes, algunos fuimos un poco menos indiferentes, otros por el contrario fuimos completamente apáticos, pero amigo, la indiferencia es una condición, o bien una consecuencia, no lo sé, del ahora que nos está tocando vivir. En el Salón Regional de la Zona Oriente, como en cualquier otro evento de convocatoria artística del mundo, existió y sigue existiendo la indiferencia y nuestra actitud frente a ella no debe ser una temprana castración o bien tratar de extirparla como si fuera un tumor maligno. Al contrario, nosotros debemos aprender a vivir con ella, consentirla, tratarla con esmero y hasta cobijarla tiernamente, ya que de lo contrario, nos desgastaríamos inútilmente produciendo estrategias para combatirla a pesar que ella es en sí una característica del estar en el mundo hoy. Víctor, amigo, puedo enumerar sin problemas la indiferencia en muchos sentidos, todas ellas reunidas en un solo evento expositivo llamado Salón Regional, por ejemplo la indiferencia de nosotros mismos como curadores, estando lejos de la critica y las controversias, como si lo que producimos no valiera siquiera una discusión interna, me pregunto dónde están todos mis compañeros de curaduría, ya los siento lejanos, huraños, tristes, a-criticos, expectantes, de todas maneras refugiados en la seguridad de la distancia conveniente. La otra indiferencia latente la percibo en las obras participantes, las cuales en su gran mayoría me decepcionaron particularmente; creo que una cosa fue lo que curamos por fotografías y otra cosa muy diferente es la evidencia de lo que terminó exhibido; esto me causa mucha extrañeza y malestar, ya que creo que muchas obras no fueron curadas en un sentido estricto, lo que conlleva a desfaces atroces y hasta poco conscientes; otros artistas hicieron uso de la indiferencia, y, entonces, con pleno conocimiento de causa sobredimiensionaron los alcances de su trabajo y el campo expositivo “arrasando” tras una visualidad y oralidad inútil lo que pudo haber sido una buena idea. En resumidas cuentas Víctor, fuimos indiferentes y poco críticos, lo que me lleva a pensar que hay que revisar, por ejemplo, si funciona el método de selección por fotografías; también hay que hacer una autoevaluación sobre nuestra labor de acompañamiento, la cual refleja más dudas que certezas. ¿Funcionan estos acompañamientos a los artistas? ¿Nosotros, desde la perspectiva del curador, entendemos esta metodología? La verdad me parece que no, ya que el cansancio, la distancia y hasta el aburrimiento terminó en este ejercicio académico por convertirse en indiferencia. La indiferencia también se pudo evidenciar en las instituciones culturales que participaron, ya te lo comenté en mi carta sobre las “Dos protervias” el maltrato y desden de las directivas del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga; pero también amigo poeta y fotógrafo, la indiferencia reflejada en el trabajo de los coordinadores, en la comunidad artística y el ausentismo ( será que poco a poco, nosotros como coordinadores y artistas hemos perdido paulatinamente el interés por esta estrategia regionalizante), y lo más desmotivante para el Mincultura: la indiferencia de los artistas del estado de Táchira, quienes por su propia cuenta decidieron no participar en la curaduría del grupo Cordillera. Ante esto último, no cabe la argumentación tardía de una apatía “revolucionaria” de parte de estos artistas; quiero decir, que si no participaron fue por que no quisieron y que no es posible, ahora, interpretarse sus apatías como un posicionamiento grupal de “resistencia” a la curaduría colombiana. La indiferencia de los artistas del Táchira por no participar en la convocatoria del grupo Cordillera debe entenderse en su contexto, ya que para nosotros, creo yo, lo más importante no es jugar a una cultura expansionista, sino más bien, nuestra función consiste en hacer un trabajo de estudio sobre los fenómenos que el mismo vaciamiento de la cultura esta produciendo, en particular cuando toca aspectos tan neurálgicos como territorio, fragmentación y resistencias.
Oscar Salamanca
Co-curador XII Salón Regional Zona Oriente
servido por oscar
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