Carta a lo regional y a la naturaleza desde su ausencia en el XII Salón Regional zona oriente
La naturaleza ¿qué es? O mejor ¿Dónde se encuentra? Y lo regional ¿qué es? ¿Cuál es su relación con lo natural? El binomio imagen regional y naturaleza ha sido usado como mecánica de exploración artística en varias de las obras del XII Salón Regional de la zona Oriente. En algunas obras aparece lo regional identificando la naturaleza, y en otras la responsabilidad de la obra recae en la naturaleza que tiene que hacer esfuerzos por la rivalidad que el arte le exige. En todos los casos, lo regional busca lo natural como una condición casi natural de un arte hecho en la región: la muerte declarada en diversas acepciones, ya que el lenguaje acusa cansancio y la metáfora definitivamente ha caducado. Qué hacemos con un arte sin metáfora, o mejor con una metáfora forzada y comprometida inútilmente con la ingenuidad de pretender ver dibujo en todas partes, de ver dibujo natural por todas partes, de ver naturaleza por todas partes.
El terreno que ha cedido un arte cercano a la naturaleza en mayúsculas no es otro que el terreno baldío del símbolo de una naturaleza única, limpia, virginal. Sublimidad kantiana por demás excedida hasta el abrupto de lo hiperreal, esto es, naturalidad más allá de lo natural, hiperrealismo más allá de lo real, ultra metáfora de plástico, asepsia cósmica y cosmética. Sobre el ocaso del símbolo aparece el juego del dominó sin dominio en la obra de Estupiñan, unas veces arte comida, otras veces panela óleo sobre bastidor con idea de nacionalismo sin apenas sentido. En la instalación que presenta en el regional, lo regional es la panela, la naturaleza la paloma blanca de los años ochentas, imagen por demás desgastada a nivel de estandarte. Ambos casos, panela y paloma declives del símbolo: naturaleza de jabón y región con sabor de cañadulzal intentan el juego europeo (dominó costero o ribereño latinoamericano) sin generar la más mínima curiosidad de papel ni herencia neocolonial. Me pregunto ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Un juego, un recorrido, con la comida y aleteo consabido de la paz blanca. Colombia pintó palomas blancas en cuanta piedra se encontró hace ya algunos años, paloma blanca, roedor citadino, se convirtió en sinónimo de liberación frente a la violencia en el campo y la ciudad colombiana. En ese entonces y ahora la imagen paloma blanca continua nutriendo nuestro pensamiento cinematográfico del cine estrategia del complot. Es cierto que el secuestro en Colombia es una gran tragedia y también es cierto que privar de las libertades es el peor sicariato moral, más trágico, incluso que la muerte vil; pero hay que cuidar las prontas asociaciones, por no decir sencillas asociaciones en el arte, independiente de lo regional y natural. De repente la paz es un juego de táctica y el secuestrado una pieza del dominó gigante de la ignominia política. Sin embargo, en la instalación de Eduardo la fuerza enunciativa de un problema tan dramático se transformó de repente y como del rayo en sutil referencia metafórica del mundo de lo real, proclive sensación del vacío que corresponde a mover telúricamente varias fichas. Sé que la obra de Eduardo, artista inteligente y muy apreciado por el autor de estas líneas, tiene una proyección que fácilmente decanta la extrema dependencia simbólica, en ese sentido plano, elemental, que ha querido para su actual obra en el XII Salón Regional: amigo, deja fluir el tatuaje que todos llevamos grabado debajo de la piel regional y de país de la inequidad.
En otra acepción del Salón Regional tenemos la obra de Máximo, una instalación en la cual confluye lo regional y la naturaleza. En esta obra media el binomio del discurso en extremo ecologista que, por plétora se ha decantado sin maduración previa; las hojas siguen verdes y las raíces flóridas en una propuesta plástica de resistencia contemporánea: cultivo, casa, modelado, naturaleza y orden. La obra de Máximo, busca lo ambiental (no el entorno), crea conciencia con una sonrisa ingenua, y genera academia sin régimen académico; en otras palabras hace servir el arte para algo. Con todo, generar conciencia por la naturaleza y el rito de lo regional puede representar tareas encomiables para los espíritus preocupados por la mixtura de conceptos como imaginación y ficción, pero, eso sí, con olor a río convulso. Mi opinión es que la naturaleza ha huido despavorida en este salón de artistas y que lo regional se ha quedado suspendido en preconcepciones sin sentido, sin ese gran sentido (la tarea del arte es crear sentido): en el XII Salón Regional de la zona oriente el arte ha apabullado a la naturaleza, la ha cercado exigiendo de ella obligaciones descentradas con la armonía de la nada, un manierismo, sin duda, telúrico. El arte producido en la región cree en la manera porque parte de lo local como sinónimo de identidad y sensibilidad del abstracto de nación chiquita y de ese algo natural tan espontáneo: la naturaleza es diferente a lo natural y lo regional es diferente a la región. La panela en la región se convierte en el XII Salón Regional en algo más que un objeto alimenticio y pasa al estado del arte comida: región exégesis del cuerpo violentado por la pertenencia a una calle, a una esquina del asesinato. La confusión de no saber qué es naturaleza ni región, deviene obra de arte regional, ya que ella, en procura de su funcionamiento, se revela ante el límite territorio, se libera ante el acoso de un pensamiento preocupado por el metro cuadrado de tierra roja. El árbol hiperrealista se sube por la montaña de la incomprensión de la casa enredadera; cosa similar ocurre cuando el jardín olvida rápidamente la raíz de su sudor campesino y contra-urbanitas y se convierte en posibilidad de naturaleza cuidada. La naturaleza en el XII Salón Regional no puede ser la presentación, debe, por ende, ser la antítesis de lo natural, la anti-presentación, el ataque directo a la imagen y a la simulación: en este orden de ideas, una planta es una planta, y no una planta es una planta sintética, aunque varios de nosotros veamos la belleza en lo plástico, desesperación más fabulada de la fabulación fabulosa de la región más imaginada.
Oscar Salamanca
