Restos de un lenguaje ahistórico encontrado en el yacimiento arqueológico del nuevo Museo Mítico, Tecnológico y de Arte Contemporáneo de la Ciudad de Pereria- Colombia.
Extraños rastros de un lenguaje primitivo fueron desenterrados en el yacimiento-base fundamental del nuevo Museo TECMIT (Mítico, Tecnológico y de Arte Contemporáneo) de la ciudad de Pereira. Se trata, en esta oportunidad, de varios petroglifos tallados en una roca caliza de gran tamaño a escasos metros del lugar donde fueron encontrados recientemente, la huella humanoide gigante y el cráneo del niño cíclope. Son ya tres los descubrimientos asombrosos que tienen consternados a los habitantes de la ciudad y la comunidad artística, filosófica y tecnológica del país, ya que los hallazgos evidencian claramente la existencia, hace miles de años, de seres míticos en el actual departamento de Risaralda, en plena cordillera occidental de Colombia. Entre los símbolos se presume que algunos pueden corresponder a un intrincado sistema de comunicación o de transmisión de información, reflejo de un lenguaje complejo y abstracto. Este tipo de simbología fue utilizado hace millones de años por culturas antiquísimas que cultivaron la escritura cuneiforme en el viejo continente, pero nunca se había encontrado vestigios similares en América Latina. Entre los símbolos se pueden identificar formas hibridas y abstracciones del mundo natural mediadas por narrativas de acciones que, al parecer, ofrecen otras interpretaciones de orden poético sobre pasajes históricos. En cambio, un grupo de expertos en cristología antigua precristiana de la eco-región del eje cafetero, sostiene que estas inscripciones hacen parte de un código musical vocal, ya que al comparar las formas y ordenaciones aparecen tiempos y ritmos, por demás disarmónicos, muy similares a las cantatas protoescenicas de la alta edad media europea. Cabe mencionar que, si la lectura de estos signos se realiza siguiendo un sentido circular, esto es, mirar la escritura desde diferentes perspectivas, aparecen estructuras fractales de diversos colores y formas con fuerte carácter hipnótico en el espectador, muy parecido al diseño de la orfebrería quimbayoide. Como se puede apreciar son muchas las hipótesis alrededor del importante vestigio arqueológico, pero ninguna, a decir verdad, logra develar el verdadero origen y significado de los símbolos y trazos artístico-expresionistas “signitos”. Lo único que queda claro, es que los petroglifos datan de una época ahistorica del ser humano, donde códigos de transmisión y comprensión tenían su fundamento en la observación experiencial astrológica o médica filológica. La tarea consiste ahora en intentar descodificar la información contenida en estas inscripciones, para así reconstruir un mapa ontológico que permita apropiarnos de una identidad mítica y tecnológica exenta de contenido sagrado o ritualista. Por otro lado, si llega a comprobarse que los grabados en la roca corresponden a partituras de un elaborado lenguaje musical, estaremos frente a una nueva teoría del conocimiento paralogista cínico filosófico del talento y las artes perteneciente a una edad primigenia que, a nuestro modo de ver, representa la materia del agenciamiento socio crítico de las artes contemporáneas.
El Museo TECMIT se encuentra ubicado a un costado de
Grupo de investigación L´H y semillero DECI-DEPU
