Lanza vanguardista prístina y prismática barroca del Museo TECMIT.

Ya son tres los ataques recibidos inmisericordemente por al ala más conservadora de la escuela. Con ésta expresión, el remate pilar de bandera que aquí, en la declaración de intenciones del nuevo museo, será punta de lanza conformada por tres huesos telúricos y de organicismo pronunciado. La punta de lanza a la que aludimos corona victoriosa la bandera insignia del museo TECMIT. Ambas, bandera y remate son objetos extraños que se interponen por ser, diríamos, de naturaleza compleja, pero más allá, cosa estética que algún poeta arrojó fuera de su vida con alguna intensión perversa.
En efecto, el asta, en particular su agudeza guarda parecido con los inicios, con las primeras páginas, en esa suerte de futuras columnas vertebrales de lo pobre y azaroso: la punta de lanza cosifica el deseo humano de la verticalidad cuando vierte a voluntad el coxis de lo estricto, de lo infértil, de lo férreo. Por lo tanto, final de la columna orgánica representa la coxiedad de la vida mítica, exnihilo y de arte contemporáneo, lejos de la centralidad centrifuga e inútil del centro ( aquí el autor introduce una metáfora sobre el estar al borde, se traduce como coseidad céntrica, aunque no es correcto. De todas maneras da a entender que la punta de lanza puede ser un ideograma metafórico del país-Colombia- frente al resto de países y sus situaciones geopolíticas). Así las cosas, la ccóxificación del pensamiento tiene que ver con figuración denditríca triptológica (término recién creado y publicado en la red virtual que significa estar en tres o tener imágenes mentales de soporte tríptico) en un vaho de inamovible barroquismo, a todas luces vinculado con la identidad del pensamiento latinoamericano. Prueba de ello, baste con mirar a derredor para verificar lo sutil de la infraestructura ética y antropocélica de un cuidadoso desmembramiento de conciencia en la tradición de una escuela colapsada, hecha añicos. La punta de lanza de la bandera del Museo TECMIT gestualiza por momentos la historia dolorosa del expolio del manantial ya previamente despojado por la misma historia y puesto a consideración de nuevo por la política demagógica, observemos: el remate prístino y prismático de la punta geométrica se considera en nuestro análisis objeto estético en cuanto transmite arte por efecto de la apropiación del mundo arte, de la experiencia privada de lo ex -estético y la certidumbre de lo ex –creatio.
En este orden de ideas cabe preguntarse ¿qué ocurrirá cuando la punta de lanza-cóccix ya no signifique el mundo, ni tampoco invoque el gesto trágico de lo vertebral, placenta niño y material óseo de naturaleza indiferente? Sin duda, y en calidad de respuesta, pensará aquél más osado, aquel de pensamiento pre-uterino, que el diseño, el arte, y la sensibilidad estética nada tienen que ver con venganzas de ciegos tutores infestados de modos intelectuales; otros llamarán la atención sobre los ritmos pre-existenciasles ventrales, pero ninguno de los dos podrá conocer el destino de la muerte del padre, ni el natalicio del religamiento del mundo, ya que la liga que une el estar en tres se compone de un cordel seco con sabia magistrística (aquí el autor lanza un velo de sospecha a la hermenéutica patrística colocando en un lugar relevante la identidad con enfoque, de nuevo, matrístico).
Como se ha visto, la punta prismática barroca de lanza, alude a la vanguardia de la empresa de un arte querido y manipulado por todos, un arte sencillo de bajo consumo intelectual, barato si se quiere, pero abundante, generoso, sensible como si toda esa veleidad funcional sirviera de algo cuando enfrentamos a lo tecnológico y el arte contemporáneo. La punta de lanza que corona la bandera del museo TECMIT representa el deseo reprimido por penetrar, atravesar conciencias decadentes, cuando la proyección de un vaciamiento pronunciado ocupa el lugar de la matriz y la literatura llevada al ocaso de la academia. La punta de lanza dejará ciegos a los que ya lo son en la esencia, los viles de espíritu y con pupilas desgastadas de tanto mirar una y otra vez dentro de un yo inacabable por ser nimio y redundante. La punta de lanza destrozará sin remedio los anos-bocas de aquellos portadores de verdades estéticas dogmáticas y con acomodo de moral . Cubran el rostro quienes se niegan la imposición del mito nuevo y renovado de la agalla dorada en sus vientres pútridos de mierda de artista. La punta de lanza del nuevo museo TECMIT traspasa la tristeza de encontrarnos seducidos por el pollo oloroso de nuestros intestinos biliosos con apetencia de la obra de arte casual y alejada del caballete doloroso e inútil. ¿para qué el cuerpo de la pintura si apesta la maldita sensación de la expresión? ¿para qué el vaho del mal aliento fosforescente de la lección mil veces repetida en el aburrimiento de sus propias pinturas? La lanza atravesará la complacencia del ridículo director de orquesta acorralado por sus propias contradicciones. Quiero ser el asta de la victoria que el nuevo Museo Mítico, Tecnológico y de Arte contemporáneo, TECMIT, simplemente arroja como lava de fuego a los sentidos traumados de piernas, testículos y bocas tantas veces recorridas a tiempo.
La ponencia anterior fue leida hace tres años y por primera vez en
Para participar por favor ver www.museotecmit.blogspot.com
