Coca en la universidad, el "humito" en la clase de ética
Imagen del performance de Tania Bruguera en la Universidad Nacional de Bogotá, 2009
En una clase de ética de una universidad que aún la considera en su pensum se discutió, justo un día después del performance de Tania Bruguera ( autora de una obra de arte realizada en la Universidad Nacional de Bogotá (en la cual se repartió cocaína entre los asistentes), el consumo de droga como arte. En esa clase, leímos las tres escasas y apresuradas correspondencias críticas publicadas en internet por algunos profesores que estuvieron en el acto de la artista cubana; también vimos un par de videos filmados por asistentes sobre lo ocurrido.
En la clase de ética de ese día no se habló de ética ni moral pues estábamos asistiendo a un nuevo performance, esta vez realizado por un profesor y un grupo de estudiantes en el cual se hablaba de la forma, los mecanismos y la herramientas del arte para lograr su función: hacer visible lo invisible mientras nos sacudíamos de parroquialismo.
Hoy, luego de varios días y otras nuevas clases de ética en esta universidad que aún la considera en su pensum, hemos hablado de la pornomiseria, del arte con indigentes, de pagar por la dignidad del otro, mientras leemos los resúmenes noticiosos y malintensionados de la prensa husmeando en el escándalo, como aquellos que accedieron al "pericazo de la nacho".
Hoy, cuando la bandeja de coca ya no la defiende nadie por la doble moral colombiana, me divierto viendo la posición de las ministras de Cultura y Educación exigiendo responsabilidades morales y legales, la fiscalía tras la cubana para hacerle pagar la ofensa nacional, el escritor Eduardo García desde el exilio y el frio "radiografiando en lo mediático" un país que ya olvidó quién fue, proponiendo la nacionalidad para la cubana.
Aquí, con la seriedad de la risa, me acuerdo que en esa primera clase de ética, donde discutíamos la obra de Tania Bruguera, tuvimos que suspenderla debido a una improvisada atmosfera densa y penetrante de olor a marihuana que se apoderó del salón de clase. El humo de la risita nerviosa venía de afuera, se escuchaban las bocanadas y ya empezábamos a llorar ante la irritación de nuestros ojos. Los estudiantes en pleno consumo de "yerba" sentados en el jardín de al frente de nuestro curso no les importaba lo que ocurría en el escenario del arte "guerriloso" de moda, ni las discusiones sobre censuras y escándalos de directivos roñosos y papistas acerca de la droga, o la imposibilidad de colocar al arte en contenedores morales o éticos.
Afuera, mientras esperábamos que la nube de "maria" se disipara, no se habló del consumo de droga en el campus universitario, ni el porte de armas, ni la doble moral, ni de los jibaros, ni de las mafias académicas de profesores burócratas, ni de los artistas domesticados, ni las amenazas a la Corte Suprema de Justicia, para que se queden calladitos y "dejen así". Nada de eso se dijo, solo circuló entre nosotros un pañuelito para secar las lágrimas de irritación por la nube invasora y una lista de asistencia. La clase de ética en una universidad que aún la considera en su pensum se había acabado de terminar.


Monica dijo
Por su puesto que la gente en Colombia maneja una doble moral con respecto a asuntos como este. Una doble moral que esta muy arraigada en el caracter colombiano, que por un lado condena lo que no es capaz de entender, y por otro lado hace la vista gorda cuando deberian condenarse y juzgarse verdaderos atropellos...No soy consumidora de cocaina, pero creo que el consumo de la misma se reviste de una moralina que nos sume en el oscurantismo y miedo. Esta visto que la ignorancia puede mas que la valentia. Me parece un acto de valentia y osadia de parte de Tania Bruguera Es una pena que ciertas personas no se preocupen mas que por su puesto y no reconozcan las contradicciones que tiene Colombia. Pais donde se puede condenar con mas dureza al que consume una sustancia como esta, que alguien que atropelle los derechos de toda una comunidad
15 Septiembre 2009 | 08:37 PM