7 Octubre 2009



En la sede del CAF Arteespacio se exponen las obras de Maurizio Barraco ITALIA, David Eduardo Santillán
ECUADOR, Stella Sidi ARGENTINA, Libardo Archila COLOMBIA, María Isabel Vargas Arbeláez COLOMBIA,
Oscar Salamanca COLOMBIA (Risa)

La pintura "Risa" ya terminada y en proceso de secado. Se realizó con pintura de aceite color negro y emsamble sobre vinil cristal, medidas 4 x 1.80 metros.

Ejecución de la obra. De izq a der, los artistas Pamela Columba, Fernando Suarez, Oscar Salamanca y Gladys Mendez. La colaboración fue importante debido a la magnitud y delicadeza del trabajo, el cual fue realizado en la Escuela Nacional de Bellas Artes de La Paz, Bolivia
Para aportar comentarios escribir a salsalamanca@gmail.com
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3 Octubre 2009


RISA, Dibujo a la tinta sobre tela/muro Medidas 4 metros de ancho por 2 metros de alto.
El proyecto pictórico fue seleccionado para participar en la VI Bienal de Siart 2009, la Paz Bolivia del 15 de octubre al 15 de noviembre.
http://www.bienal-siart.com/
página personal www.oscarsalamanca.net
blog: www.lacoctelera.com/libidoherida
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30 Septiembre 2009
25 Septiembre 2009
El Grupo de investigación L'H, categoría C de Colciencias y el semillero DECI-DEPU de la Universidad Tecnológica de Pereira en alianza estratégica con el grupo de investigación Grafotsexil de la Universidad de Valencia en España, presentan a la comunidad en general la edición No. 12 de la Revista DECI-DEPU , agosto-octubre de 2009, titulada " El mar transporta sentimientos".
En esta edición, los lectores podrán encontrar un laboratorio extenso y profundo acerca de las relaciones que han nutrido el continente ibérico y el americano en la obra de 25 artistas docentes y estudiantes de la Universidad española.
La alianza estratégica de colaboración y cooperación internacional para la realización de este importante proyecto de edición-arte, va dirigido a fortalecer la generación de proyectos de investigación, extensión y docencia de ambas instituciones de educación superior.
La revista cuenta con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira, el Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Caldas y la red ALMAMATER.
La distribución es gratuita.
Para poder adquirir un ejemplar de la publicación es preciso solicitarla a:
Colombia: salsalamanca@gmail.com
España: atomas@dib.upv.es
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22 Septiembre 2009



Salir en grupo a conquistar la calle en lo que hemos denominado intervención urbana es una tarea que compete al paisaje, o, por lo menos, a la idea abstracta de él en medio de los laboratorios arte.
Salimos un grupo de personas, sin pretensiones academicistas, más allá, que compartir las mismas angustias y consecuencias de la observación y el análisis, buscando lo pictórico, ese lugar precioso de la nada desde donde pensar la estructura, el tono y la relación arte -vida.
Hemos adoptado la estrategia del impresionista al confiar en el camino, el esfuerzo y la seducción alegre de lo desprevenido y el azar. La caja de pinturas no cambia, como no cambia la sensación; de repente cambiaran los modos y el tiempo.
Bajamos la ladera, el sol se cierne peligrosamente sobre nosotros, las plantas tan verdes y el recorrido tan terroso son una premonición de algo grande que espera al final del recorrido: hemos mapeado el laboratorio caminando y viviendo el paisaje, como quién se aproximara a un cuadro de Cezanne. De hecho, mientras esquivamos la paja seca y el arbusto del camino, entramos y salimos del cuadro impresionista a conciencia rabiosa.
Hemos estado en el lugar del arte una vez, sé que hemos alcanzado su magnitud; ahora, de alguna manera, hoy, trascendemos la pesquisa cientificista porque nos arriesgamos al elixir del abismo de sabernos frente a la exigente tarea obligante de aquello natural ahora convertido en materia pictórica, en "motivo" , aún no sabemos si para el arte o una práctica artística.
No importan los detalles ya que el sol avanza entre las celosías tupidas de las plantas más altas, dejando al ojo la experiencia de múltiples descubrimientos tempranos por lo consciente. Sé que en esos momentos y alturas donde mi cuerpo no alcanza lo sí mi ojo, ocurren maravillosas transformaciones de pensamiento con tan solo simples asociaciones.
Me detengo, veo algo: se trata de un azul de Prussia (amado azul de Prussia, profundo y luminoso pigmento para construir la tierra y el cielo) queriendo ser verde Viridian ( amado verde que no es laca, ni es tinte, privilegio del único pigmento vivo para la carne y la temperatura lumínica de la imaginación) en medio de los verdes cálidos de rojo( verde rojo, oposición limpia del color particular en la paleta- perspectiva del paisaje) en el follaje. Pienso en la experiencia, pienso en Cezanne de nuevo, cuando impetraba a su chofer a ver el espacio intermedio de la trasfiguración de un plano en otro, de la profundidad volcada hacía los primeros planos.
Escucho algunas risas y advierto miradas: mi sentido en la república de los sentidos me advierte del legado literario y del manifiesto, ahora acallado por la estética, estética de la policía. Me doy cuenta, ya demasiado tarde que vivo en medio de un proceso, mi proceso: hago caso omiso, distribuyo los pigmentos sobre mi paleta, confió in extremis en la cerda del pincel y el lustroso , tajante brillo de la espátula, algo empieza a aparecer en medio de esa nada matérica de oleo, aire, tierra y sudor.
Mis amigos sufren una catarsis parecida, pero cada uno, se interna en la maraña absoluta de sus pensamientos, ya llegará el momento de hablar y decir, no ahora, no cuando el agua de este rio de años termine de contarme todos sus secretos. El mar, sí, el mar es otra cosa ¡seguro!
De la interpretación sabemos con exactitud poetas y pintores.
Para las personas que quisieran acompañarnos en estas jornadas de paisaje al aire libre, el punto de encuentro es la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Tecnológica de Pereira, los viernes a las 10 de la mañana.
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15 Septiembre 2009
Imagen del performance de Tania Bruguera en la Universidad Nacional de Bogotá, 2009
En una clase de ética de una universidad que aún la considera en su pensum se discutió, justo un día después del performance de Tania Bruguera ( autora de una obra de arte realizada en la Universidad Nacional de Bogotá (en la cual se repartió cocaína entre los asistentes), el consumo de droga como arte. En esa clase, leímos las tres escasas y apresuradas correspondencias críticas publicadas en internet por algunos profesores que estuvieron en el acto de la artista cubana; también vimos un par de videos filmados por asistentes sobre lo ocurrido.
En la clase de ética de ese día no se habló de ética ni moral pues estábamos asistiendo a un nuevo performance, esta vez realizado por un profesor y un grupo de estudiantes en el cual se hablaba de la forma, los mecanismos y la herramientas del arte para lograr su función: hacer visible lo invisible mientras nos sacudíamos de parroquialismo.
Hoy, luego de varios días y otras nuevas clases de ética en esta universidad que aún la considera en su pensum, hemos hablado de la pornomiseria, del arte con indigentes, de pagar por la dignidad del otro, mientras leemos los resúmenes noticiosos y malintensionados de la prensa husmeando en el escándalo, como aquellos que accedieron al "pericazo de la nacho".
Hoy, cuando la bandeja de coca ya no la defiende nadie por la doble moral colombiana, me divierto viendo la posición de las ministras de Cultura y Educación exigiendo responsabilidades morales y legales, la fiscalía tras la cubana para hacerle pagar la ofensa nacional, el escritor Eduardo García desde el exilio y el frio "radiografiando en lo mediático" un país que ya olvidó quién fue, proponiendo la nacionalidad para la cubana.
Aquí, con la seriedad de la risa, me acuerdo que en esa primera clase de ética, donde discutíamos la obra de Tania Bruguera, tuvimos que suspenderla debido a una improvisada atmosfera densa y penetrante de olor a marihuana que se apoderó del salón de clase. El humo de la risita nerviosa venía de afuera, se escuchaban las bocanadas y ya empezábamos a llorar ante la irritación de nuestros ojos. Los estudiantes en pleno consumo de "yerba" sentados en el jardín de al frente de nuestro curso no les importaba lo que ocurría en el escenario del arte "guerriloso" de moda, ni las discusiones sobre censuras y escándalos de directivos roñosos y papistas acerca de la droga, o la imposibilidad de colocar al arte en contenedores morales o éticos.
Afuera, mientras esperábamos que la nube de "maria" se disipara, no se habló del consumo de droga en el campus universitario, ni el porte de armas, ni la doble moral, ni de los jibaros, ni de las mafias académicas de profesores burócratas, ni de los artistas domesticados, ni las amenazas a la Corte Suprema de Justicia, para que se queden calladitos y "dejen así". Nada de eso se dijo, solo circuló entre nosotros un pañuelito para secar las lágrimas de irritación por la nube invasora y una lista de asistencia. La clase de ética en una universidad que aún la considera en su pensum se había acabado de terminar.
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10 Septiembre 2009
Una vez me tropecé con un objeto que desafiaba en su anatomía la realidad. Me alejé lo suficiente, lo rodee, lo indagué en esa forma, quise dibujarlo, tocarlo, apropiarme de él sin éxito. Me acuerdo que estuve jugando con este objeto durante unos días, permití en ese momento que el tacto de mis dedos me informara de algunos detalles hapticos vedados para mi ojo agudo de pintor.
El objeto pertenecía a la categoría de las cosas, como bien lo puede ser el arte, diferenciándose por la experiencia. Yo había accedido al objeto de una manera novedosa y quizás más creativa que la simple observación que nutre el análisis crítico luego de la expectación del gusto y la fascinación. La contingencia del objeto abarcaba una especie de retracción de sentido prefigurado en la estética dentro de un mundo estetizado de movimiento discontinuo: estética de la desaceleración, pieza clave de una buena idea sin trascendencia egregia por su humanidad implícita.
La realidad o la irrealidad, en verdad, no asistieron en aquel festín de mirada y pensamiento arte con recuerdo material y nostalgia de significado, ya que, al fin de cuentas, alguien había dejado abandonado el objeto sin preocuparse por lo sensible. Yo naufragué, lo confieso: la exigencia de sentido trascendía el ingenio y la piel de la mirada cuidada.
El arte vino después.
Y ya era demasiado tarde.
Daniel Gómez fabrica maquinarias para la curiosidad en un territorio aparente del arte, su laboratorio es una exégesis de tropos y sinécdoques atropelladas que exploran la composición íntima y conceptual de las cosas del mundo. Imaginemos por un momento un corte trasversal de un afluente nutrido de antemano por especies, sustancias, colores, sensaciones y sonidos de realidades, tantas como razones del arte. Daniel sabe del poder de ir dejando cosas por ahí tiradas con alguna intención, no sabemos si amorosa o cínica.
Oscar Salamanca
Exposición individual de Daniel Gómez en la galería de la Alianza Colombo Francesa de Pereira
viernes 11 de septiembre de 2009
abierta hasta el 3 de octubre de 2009
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30 Agosto 2009
De improviso a las 7 p.m de la tarde del día 30 de agosto la comunidad universitaria y los visitantes del centro de estudios se vieron sorprendidos con el sobrevuelo de dos objetos no identificados. Durante más de media hora los objetos con forma de bellota estuvieron inmóviles en el cielo despejado y claro de lo que correspondería a la Facultad de Bellas Artes, el Museo TECMIT y el jardín botánico.
De inmediato se puso en funcionamiento el observatorio astronómico del Museo, el cual se encuentra ubicado en la parte superior oriental de la edificación. Se trata de un potente espejo cóncavo fraccional de capacidad derivada y visibilidad de 3 gigaplayade, suficiente para captar estrellas vivas y muertas a miles de años luz y que por supuesto permite ver con algún grado de detalle los aparatos voladores que circundan el espacio aéreo de la Universidad. Debido al proceso de ajuste y orientación cardinal en el plano estelar del observatorio, coloquialmente llamado "el niño cíclope" por honor a la pieza más emblemática del nuevo museo, los observadores tuvimos tiempo suficiente para lanzar hipótesis de aquello que titilaba en el cielo obscuro y despejado, mientras algunos se reían de chistes nerviosos o recuerdos de otros avistamientos emocionantes, como lo fue el paso del cometa Halley ya hace varios años. Al principio se pensó que la luz con forma romboidal correspondía a asteroides o satélites estacionales, pero rápidamente fue desestimada esta hipótesis debido a que, precisamente estos satélites artificiales no despiden una luz tan fuerte ni tampoco alternan luces con sonido como parecía era el caso del visitante.
El "niño cíclope" se tardó un poco más de tiempo y entonces a alguien se le ocurrió traer un platón de aluminio con agua con la intención de proteger los ojos ante una eventual sobrecarga de fotones lumínicos agresivos para cualquier iris humano. Como el diámetro del platón lo permitía estuvimos mirando y tomándole fotografías al objeto durante 10 o más minutos, hasta que una chica, creo que pertenece al programa de Licenciatura en música sin proponérselo activó el flash de su cámara y todo quedamos ciegos durante cinco minutos por lo menos. El miedo que tuvimos en ese momento no era tanto la ceguera momentánea sino haber enviado un mensaje equivocado a la nave estelar extraterrestre.
Cuando ya todos habíamos superado el impase fotoeléctrico volvimos la mirada al cielo y nos dimos cuenta que el objeto realizaba ligeros giros y manipulaciones que indicaban un control inteligente y redes de comunicación sincrónica tecnológica, eso fue lo que dijeron algunos astrólogos que se encontraban allí, pero a mí me pareció que, mas bien, alguien allá arriba estaba muerto de la risa por nuestra primiparada.
Mientras el "niño cíclope" se terminaba de cuadrar, el personal científico-artístico contemporáneo del Museo realizó una serie de llamadas a la asociación internacional de ufólogos del laboratorio de Altagracia, residencia permanente de investigadores y personas interesadas en la influencia sobrenatural para la construcción de mundo y civilización humana, pero el laboratorio explicó que en ese momento no era posible relacionar ningún dato porque ellos partían de análisis teoréticos y no de observación directa, lo que impidió conocer e identificar plenamente el fenómeno y la forma constructiva de su maquinaria. Hay que recordar que el laboratorio de arte de Altagracia cobró fama internacional por el descubrimiento del extraño fenómeno deondrético del año 2005.
Durante la semana pasada algunos estudiantes dieron diferentes testimonios sobre el avistamiento de otros objetos con las mismas características al observado ayer, pero fueron apariciones fugaces y esporádicas por lo que se determinó que no correspondían a naves tripuladas sino a residuos de polvo estelar producto de la reciente liberación de estrognitita en las excavaciones base que actualmente se llevan a cabo para cimentar la segunda fase del Museo TECMIT. Es preciso anotar que estos residuos, mitad gaseosos y mitad meteóricos, crean en el ambiente una gruesa capa de elementos de suspensión que pueden afectar la visión y el sentido de orientación de animales incluidos los humanos.
No obstante la proliferación en la atmósfera de la Facultad de Bellas Artes, de buena parte del jardín botánico y del Museo TECMIT de la sustancia grisosa y fosforescente de la estrognitita, lo que se pudo apreciar ayer en el cielo profundo y a la vez luminoso no era un defecto de la visión colectiva ni extraños fuegos artificiales producto del cumpleaños 142 de la ciudad de Pereria. Sin lugar a dudas se avistaron naves extraterrestres interesadas en indagar el comportamiento y tecnología del primer centro de estudios de Risaralda y el fabuloso Museo único en el mundo.
Las primeras imágenes socializadas por la red de la intranet y dispositivos móviles personales, así como la imagen oficial captada por el observatorio, da cuenta de dos objetos con forma romboidal y múltiples transformaciones, unas veces organicista otras geometrizantes, pero siempre conservando una forma de diamante apoyado sobre su línea de eje vertical.
A pesar de la distancia, por los acercamientos ópticos, los investigadores contemporáneos de arte y cosa mundo, intentaron identificar unas señales permanentes de colores y sonidos a la mejor manera de Hollywood (encuentros cercanos de tercer tipo) cuando por fin hacen contacto los extraterrestres con la humanidad desprotegida y desconfiada. Los aparatos de observación, por lo menos, los cercanos a nuestro manejo de tecnología y mecánica eléctrica investigativa de la Universidad, no permiten emitir códigos ni emisiones de ningún tipo con los cuales se pudieran establecer comunicaciones posibles. Empero, varios de los testigos intentaron con silbatinas y manoteos desesperados hacer ver y entender a los visitantes que tenemos conciencia de su existencia desde hace mucho tiempo, pero todos los esfuerzos humanos por establecer un contacto fueron inútiles. Yo creo que nos faltó más energía y que debimos hacer un círculo, como ese que hicimos hace algunos días con motivo de la obra performática GRITO articulada cósmicamente con obras similares en las ciudades de Bogotá y creo que Manizales también. En esa obra se echó por tierra el arte porque lo trascendimos, fue una variación del arte hacia la terapia y la comunicación humana lejos de los encuadramientos materiales e incluso religiosos. Por esta razón, mi criterio es que faltó en el momento del posible contacto con el OVNI, organizar una acción racional y lógica para expresarnos, lamentablemente no fue así.
Luego ocurrió algo imaginable: las luces del Museo y la Facultad de Bellas Artes se apagaron de repente creando el caos en el grupo de personas que en ese momento nos encontrábamos en la azotea de observación de redes de creación de ambas edificaciones. El grupo de la maestría en estética y creación, el cual a esa hora precisa discutían rabiosamente sobre la necesidad de instaurar una biologética del arte en función sensible parvícica, hizo uso de fuentes de análisis critico-paralógicos con la intención de comprender la estetización de las manifestaciones que todos presenciábamos sin éxito alguno, ya que ni siquiera la ciencia, con otras maneras de crear sentido ha podido descifrar y traducir.
Mas de un estudiante de la maestría y algún vigilante despistado del Museo bajaba las escaleras a oscuras tropezando con materia inerte y líquidos viscosos regados por los pasillos hasta caer irremediablemente al suelo, quizás el lugar más seguro ante una posible intervención o ataque alienígena.
De todas maneras la Universidad se ha cuidado de socializar a la comunidad información vital para casos de emergencia que, a pesar de no prever ataques extraterrestres, son funcionales en la medida que pretenden evitar crisis nerviosas y muertes por aplastamiento o asfixia.
Mientras tanto y lejos de mis pensamientos sobre los instructivos de emergencia que se reparten en las universidades del país, el servicio de luz eléctrica nada que se restablecía y el péndulo del museo TECMIT giraba en extraños círculos concéntricos en forma de ocho a velocidades por fuera de los parámetros de tiempo humano conocidos. Me quedé petrificado viendo la rapidez y perfección del péndulo dando giros de ochos hasta sentirme hipnotizado. Pero quién es el que manipula este pesado objeto de hierro de más de medio metro, me preguntaba. Miré hacia la cúpula que lo sostenía, pero nada. Acto seguido corrí por el pasillo lleno de detritus humanos nauseabundos hasta alcanzar la escalinata que llevaba a la cúspide del observatorio astronómico. Subí la escalera y pude alcanzar el nivel cuarto del Museo, aún faltaban más de veinte pisos para llegar al observatorio, pero mi cuerpo no daba más, estaba a punto de desfallecer.
En el cuarto nivel existe una serie de laboratorios y aulas de desgaste tecnológico del arte performático, no lo conocía, aunque ya alguien me había hablado de este sitio completamente estirilizado, limpio y espacioso: allí se respiraba en verdad arte del cuerpo sin necesidad a recurrir a la emergencia del fluido corporal o la agresión verbal, todo era tan calmado, casi clínico. Sigilosamente y teniendo en cuenta que las cámaras de seguridad no funcionaban por el corte de la energía eléctrica sustraje una cámara fotográfica de retracción, un exquisito artilugio tecnológico que permite registros celulares en condiciones muy extremas; mi intención consistía en tomar algunas imágenes de los aparatos voladores. Al final lo logré, sin embargo únicamente se salvó la imagen que comparto en este informe, ya que me puse a pensar y divagar acerca del porqué el uso de tanta tecnología en un área donde la preocupación es el cuerpo. En esas divagaciones obturé equivocadamente el mando de borrar imágenes anteriores. Como ya no tenía tiempo de más registros tuve que huir de allí, ya que, así como había afectado el fluido eléctrico la influencia electrostática de las naves, empezaron a conmocionarse todos los conductos, circuitos y sistemas nivelación atmosférica del Museo y Facultad.
De igual manera, las interferencias producidas por las consecutivas descargas energéticas de las naves extraterrestres, produjeron dislocaciones conceptuales terminales en la web de la Agencia ACIACI, sitio web en pruebas que busca el empoderamiento de artistas en el entorno contemporáneo del arte. Los ingenieros de web arte, así como los verdaderos curadores enemigos de los censuradores de inversiones arte regional, se encontraban perfeccionando un sistema eficaz a través del cual desplazar con éxito el curador del proceso de afianzamiento internacional del objeto idea arte. Lamentablemente, en ese momento los circuitos se transformaron quemando el servidor madre y los archivos de data guardados recelosamente por el Vicerrector en la caja de seguridad de documentos matrices de su despacho.
Los objetos no identificados estuvieron todo el tiempo sobrevolando el Museo y las nuevas construcciones de ampliación científico lineales, pero el espacio de influencia electrostática alcanzó, como vimos, otras dependencias importantes. Es importante recalcar que existe una razón en todo esto: la Universidad es un campo interconectado de funcionalidad tecnológica articulado por un centro de investigación intrareticular y ficcional. Todo en el centro de estudios funciona gracias a varios microprocesadores portátiles que desplazan el centro y sus satélites constantemente gracias a una suerte de códigos cifrados los cuales cambian permanentemente de acuerdo a especiales transformaciones en el ambiente. Acordémonos: la Universidad está atravesada por un canal botánico vertebral que va desde bienestar, pasa por el centro de poder académico, las ingenierías, la medicina, el arte y por último cierra el ciclo de funcionamiento en el fabuloso Museo mítico.
El jardín botánico es una columna vertebral compuesta por una naturaleza construida a partir de la extrañeza y el misterio, por ello esta naturaleza contiene poderosas reservas antropológicas míticas y recursos minerales e hídricos invaluables para sostener la civilización humana y también, como nos podemos dar cuenta, motivo de interés cósmico para otras culturas provenientes de diversas formas de producir vida inteligente. De allí los constantes avistamientos de "cosas raras" en el campus. Debemos considerar que anteriores visitas efectuadas por estos seres extraordinarios a la Universidad, no habían tenido un impacto tan dramático como este- palabras del director (E) del Museo Tecmit y proyectado director de la escuela de artes- . Antes, creíamos que los encuentros ocurrían por efectos sicotrópicos de algunos consumidores permanentes o bien por las ráfagas auréticas de material liberado en los fondos y cavernas histórico-cínicas del basamento del Museo, pero no ha sido así esta vez, por eso sentimos un miedo indescriptible, como si ahora las cosas por fin fueran en serio y estuviéramos adportas de un contacto o intercambio de información vital trascendental para la superación de la crisis económica o la exterminación de ataques biológicos en forma de pandemias mundiales.
A no pocos kilómetros de distancia del lugar del avistamiento, pero esta vez, no dirigido al centro neural de poder académico, sino a la zona habitacional investigativa conocida como "Mundo Nuevo" se desarrolló, a propósito de una inminente llegada alienígena, una reunión con tintes proféticos o de culto a los extraterrestres cósmicos y de cultura maya. Lo anterior lo supe hace unos pocos minutos y la verdad, me impresionó mucho la sincronía. Ellos, las nuevas tribus temerosas del fin de las cosas, a varios kilómetros, invocaron si se pudiera utilizar este término, la presencia física de extraterrestres en las figuras de dioses mayas como Cuculcan u otros mitos de hibridación antropozoológicos, pero no tuvieron suerte, ya que el acontecimiento ocurrió de improviso en un espacio para la ciencia, el arte y el coleccionismo. Me pregunto, ya para terminar y en calidad de conclusión, si la búsqueda frenética de estos seres inteligentes sobre el campus universitario que, ahora considero patronos o mentores, cuando ya no exista lo que hemos denominado arte, tendría que ver con la destitución del grupúsculo de poder pírrico expositivo o la construcción de una base estable de contacto e intercambio de interfaz del paradigma mítico promulgado por las obras de arte maestras, las teorías recién descubiertas y la sudoración parricida de la estética de la reorganización sensible ajena al antropólogo ciego y el literato hermeneuta con ínfulas de filósofo vestido de guayabera.
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